Un fondo cuyo modelo de negocio es invertir en empresas en dificultades para optimizar la relación entre capital y financiación. Una optimización que, sin duda, está consiguiendo para sus fondistas, pero no así para los trabajadores y trabajadoras de Unicaja, seriamente perjudicados por una política comercial y de personal y una crisis de gobernanza sin precedentes en la entidad.
Es paradójico que los principales artífices de que los beneficios de Unicaja Banco se hayan duplicado el pasado año, los que construyen, los que arriman el hombro, o sea, la plantilla, no sepa aún cuál será la recompensa por tamaño esfuerzo y fondos como Oceanwood (el que jugó a posiciones cortas en el Popular, lucrándose con ello de los problemas de una entidad financiera que acabó absorbida por el Santander; el mismo que ese año se protegió de una situación similar en Liberbank ante las prohibición de posiciones cortas por parte de la CNMV y ESMA. Dos reglas del juego diferentes y un mismo jugador que siempre gana...) sepan ya cuándo se va a reembolsar por dividendos. Son las reglas del juego, las reglas que imponen los que mandan y contra cuyas injustas consecuencias CCOO seguirá luchando en los ámbitos a los que tenga acceso.
Porque vivimos momentos muy revueltos en el sector financiero con motivo de la caída de varios bancos a nivel mundial por la crisis de liquidez, y porque la desmotivación y la falta de identificación de la plantilla con su entidad está en niveles alarmantes, en la próxima Junta General de Accionistas se debería reconducir la actual crisis de gobernanza apostando por quienes trabajan por la sostenibilidad de las entidades y no por aquellos que se aprovechan para pescar en río revuelto. En ese sentido, el voto delegado a CCOO por los compañeros y compañeras para asistir a la Junta General de Accionistas de los próximos 30 y 31 de Marzo será inequívoco a favor de quien construye.
Y mientras tanto, esperamos que Unicaja Banco despeje la duda sobre el cobro de incentivos.
La plantilla no merece este trato.